Alquimia es el punto de partida de mi búsqueda artística: un camino que nace en la sombra de la minería y se eleva hacia la luz en la búsqueda espiritual.
Hija de un minero artesanal, crecí entre el brillo del oro y la conciencia de un territorio herido por la extracción. Sin embargo al encontrar en mi camino el Carbón y ciertas piedras preciosas como materia de mis creaciones, llegó la inquietud sobre cómo sentar una posición frente a la minería.
Como psicóloga y amante de las teorías Junguianas encontré la respuesta: Mi intención es comunicar la integración de los opuestos; luz y sombra, riqueza y devastación, destrucción y transformación.
Desde la alquimia, la materia deja de ser solo metal o piedra para revelarse como energía y lenguaje espiritual donde destaco el poder de la resiliencia, la busqueda de la luz propia y de lo trasncendente.
Cada mosaico es un acto de transmutación: una invitación a reconciliar lo humano con la tierra, a encontrar en la oscuridad el brillo interior que nos recuerda que incluso de lo más denso puede surgir la luz.